
Hace unos posts decía: "mejor estar en la tierra queriendo estar en el aire que estar en el aire queriendo estar en la tierra"
Bien, pues, nunca le había encontrado el sentido a este refrán más que ayer, cuando repentinamente nos encontramos en zona de tornados...

La cosa es que
Florida es una península plagada de humedales, marismas y lagos, con ningún desnivel, es decir, ninguna montaña que pueda parar el avance de las nubes. Esto, unido al calentamiento de la superficie por el sol, forma
nubes convectivas enormes, por la evaporación del agua, o en nuestro caso
supercélulas tormentosas que son tormentas muy violentas precusoras de tornados.

Pues allí estábamos, a 2000 pies de altura, y en 5 minutos se formó una línea de tormentas que nos costó un susto gordo, gordo, del cual se aprende a apreciar tu trasero dentro de una caja con alas como es la
cessna 152, que con una
racha descendente de una tormenta puede partirla en dos como una galleta.

En fin, todavía estoy aquí escribiendo. :)
Moi